La Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, destacó este 17 de Julio Día de la Alegría, que los nicaragüenses avanzamos todos los días para edificar la Paz y la Reconciliación.

“Estamos a 17 de julio, seguimos viendo las imágenes de un pueblo que se siente orgulloso de sus victorias. Un pueblo que sale a proclamar esos triunfos conscientes como estamos todos conscientes de lo que nos falta. Y lo que tenemos que trabajar todos los días para edificar la paz y la reconciliación. Y ser todos constructores de paz y reconciliación. Avanzando en seguridad, paz y vida; avanzando en la liberación de nuestro territorio, avanzando en el derecho restituido a las familias nicaragüenses de vivir tranquilos, de vivir seguros, de poder circular, de poder construir la paz, de poder asegurar el trabajo, la sobrevivencia, la vida”, expresó.

“Hemos visto las imágenes del pueblo, las familias conmemorando todas estas fechas históricas, fechas de nuestro patrimonio heroico, fechas para conmemorarnos como un pueblo digno, como un pueblo libre, un pueblo amante de la paz, un pueblo que supo vencer hace 39 años e instalar la democracia en nuestro país; un pueblo que supo triunfar sobre una perniciosa dictadura, que supo establecer la democracia, la paz, las garantía y los derechos para todos en una Nicaragua victoriosa, una Nicaragua que también hoy nos encuentra luchando por la paz a todos, de manera decidida, luchando para restablecer la paz, para restablecer los caminos de encuentro, reconciliación, una Nicaragua como la que todos queremos, con preminencia del Amor”, agregó.

La Compañera dio lectura a un pasaje de la Biblia titulado La Preminencia del Amor, del Libro de Corintios:

La preeminencia del amor
13 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 
6 no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. 
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 
9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 
10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 
12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 
13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Tras leer este hermoso pasaje bíblico, Rosario dijo que “la mayor cualidad de nuestro pueblo es el amor, la generosidad, la solidaridad. Y queremos retomar en libertad, queremos retomar con la fuerza de nuestra dignidad las rutas de bien común, las rutas de generosidad, solidaridad, amor cristiano, amor entre hermanos en nuestra Nicaragua. Urgente es retomar la patria cristiana, socialista y solidaria que todos queremos y donde todos sin excepción tenemos derechos”.