Brigadistas voluntarios y pobladores de las comunidades de San Juan de Nicaragua, que junto al Ejército de Nicaragua trabajaron arduamente en la sofocación del incendio en la Reserva Biológica Indio Maíz, celebraron el fin del siniestro.

Durante 13 días el fuego afectó menos del 1% de la Reserva. Además, con la oportuna intervención del Gobierno Sandinista, el Ejército de Nicaragua fue apoyado con medios especializados y equipos de países como El Salvador, Honduras y México.

Unos 160 brigadistas voluntarios, de 7 comunidades, pusieron todo su empeño para lograr que este viernes en horas de la mañana el incendio fuera declarado extinto por las autoridades nicaragüenses.

Los pobladores y brigadistas voluntarios asumen con la misma disposición el reto de reforestar las áreas afectadas por el incendio en la Reserva de Biósfera Indio Maíz.

¡Misión cumplida! Relato de una celebración por la Madre Tierra

A las 4 de la tarde, las diferentes brigadas de comunitarios iban llegando a la comunidad Siempre Viva, sus rostros cansados y su ropa llena de lodo, demostraban una vez más las extenuantes jornadas que les tocó vivir en la zona que fue afectada por el incendio en la Reserva Indio Maíz.

La fatiga era evidente, pero eso no les impidió reunirse con sus herramientas de trabajo y gritar a un solo pulmón “el pueblo unido jamás será vencido, misión cumplida, viva nuestra Reserva Indio Maíz”.

Las cámaras captaron ese bello momento que resumía el objetivo principal del porqué se integraron en las brigadas desde el primer instante que conocieron del incendio. Todos juntos gritando a todo pulmón “Viva la Reserva Indio Maíz”.

Esa frase ponía la tapa al pomo y demostraba como verdad absoluta, el anuncio hecho dos horas antes por la Vicepresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo, de que el incendio que afectó al 0.8% de esta majestuosa reserva, había sido extinguido por completo, gracias a ese batallón de seres humanos que se movilizaron hasta el lugar, como los comunitarios, los más de mil 500 efectivos del ejército, los tres helicópteros cisternas enviados por la solidaridad de los pueblos de México, El Salvador y Honduras.

En este grupo estaban el profesor Emilio Mondragón, el niño Néstor Miguel y Julia Jarquín, tres seres humanos amantes de su tierra, que prácticamente simbolizaron la lucha cuerpo a cuerpo de toda una comunidad contra las llamas que fueron detenidas por su esfuerzo heroico.

Indio Maíz sigue conservando su belleza

Además de estos, también estaban otras personas, mujeres, niños y hombres, todos ayudando y sumando fuerzas, coordinados por el alcalde Misael Morales que recibía las orientaciones precisas del Comandante Daniel Ortega Saavedra y la Compañera Rosario Murillo.

“Hoy gracias a Dios podemos sonreír, porque ya estamos seguros que no va a continuar ese desastre que se nos presentó, queremos decirle al pueblo de Nicaragua que aún seguimos teniendo ese patrimonio natural, fuimos bendecidos por Dios”, decía muy jubiloso el alcalde Morales.

Por espacio de varios minutos, el alcalde en nombre del Comandante Daniel y de Rosario, les dio las gracias por su trabajo y por amar tanto a su tierra.

“Me siento orgulloso de la valentía de ustedes, que desde el primer día que se organizaron las brigadas para ir a defender y proteger nuestros recursos naturales, no dijeron no y hoy, once días después podemos decir: hemos sacado esta gran tarea, esta es una victoria para el pueblo de Nicaragua, es una victoria para el mundo también”,añadió el alcalde Morales.

Mujeres al frente, mujeres valientes

Estas personas no son de mucho hablar, son de actuar, tal como lo dijo la joven María Magdalena Herrera, de 21 años, que no le importó que el terreno estuviese pantanoso, lleno de árboles quemados y hoyos con agua caliente para apagar el incendio.

“Estoy contento que hayamos terminado, anduvimos apoyando a los muchachos, las mujeres nos encargamos de apagar los focos de cenizas que estaban en el suelo, mientras los hombres apagaban el resto”, afirmó.

Ella salía de su comunidad La Cangrejera para internarse a la selva desde las cinco de la madrugada, su hija la dejaba al cuido de su anciana madre.

Esta reserva significa mucho para nosotros, aquí quiero ver crecer a mis hijos, quiere que no les pase nada a los animalitos, por eso me sume, ahora toca reforestar, al pueblo les pedimos que nos sigan apoyando”, dijo María Magdalena, que labora para la empresa nacional que realiza el dragado en el Río San Juan.

“Para nosotros significa mucho la reserva, porque además que nos da mucho aire, también garantiza la estabilidad ambiental de Nicaragua y Centroamérica. Ahora estamos listos para reforestar para que siga en pie la reserva y no desaparezca”, afirmó Beatriz Téllez López, quien agradeció a los efectivos del Ejército y del gobierno por el apoyo.

Miguelito y su deseo de ser piloto

En este esfuerzo gigantesco no pudieron faltar los niños como Néstor Miguel, que a sus 12 años tiene una conciencia ambiental tan inmensa como la reserva Indio Maíz. Este pequeñín de ojos vivaces, delgado, pelo lacio, aseguró que se involucró porque al ver la selva quemarse, sintió que era su hogar el que ardía en llamas.

“Es importante la reserva para todos, no es para uno, ni para otros, es para todos, para los más chiquitos y para los más grandes, para los animales, a todos nos sirve”, dice Miguel que en todo momento cargaba su bomba mochila, que llena de agua, aplacaba alguna ceniza que amenazaba con levantarse.

Miguel estudia el sexto grado del colegio de su comunidad Siempre Viva. Este jovencito le gusta estudiar y aunque tras recibir sus clases ayuda a su padre a producir una pequeña parcela para el autoconsumo, no deja de soñar que un día pueda convertirse en un piloto.

“Yo quiero ser piloto, quiero montarme en un helicóptero y manejarlo”, dice Miguel, esbozando una sonrisa y repitiendo que nunca tuvo miedo. “Lo hacía por mi tierra, por mi reserva”, manifiesta.

Con esa misma energía vibrante con la que entraron a combatir el fuego en su reserva, los comunitarios, el Ejército y el Gobierno Sandinista, van a emprender otra gran tarea: reforestar esa pequeña porción de este pulmón natural.

Escuchar los testimonios de Emilio, de Miguel, a Beatriz, María Magdalena, y de tantos héroes de carne y hueso, demuestra una vez más que las acciones en el terreno fueron muy eficaces y por ese motivo cuando salieron de la espesa montaña, se llenaron de aire para gritar muy felices ¡Misión Cumplida, Viva la Reserva Indio Maíz!

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